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El sentido lúdico de la política La política en su esencia es simplemente la acción conjunta de los miembros de una comunidad en búsqueda de un bien común, de la transformación de sus condiciones de vida. Después se volvió una forma de servicio comunitario o social, y después se volvió una forma de servirse de la sociedad y de lo público para beneficio propio, y esa actitud es lo que es válido repudiar, pero solo eso. Lo que muy pocas personas ven en la política es la estrategia, que es la verdadera forma de hacer política. Es como un juego bien planteado de ajedrez. Un ejemplo claro es la situación de este mismo momento de Asia. Cabe recordar que esta es sólo una posible interpretación y que habrá otras. No todos los sucesos inmersos son de este año ni tienen que ver sólo con lo que ha hecho Corea del Norte recientemente, tiene una raíz vieja y extraña, y desde ahí es visible la forma estratégica, o digamos lúdica de la política. Bush planteó un movimiento sumamente caro para su política exterior desde el principio, cuando incluyó a Corea del Norte en el llamado “Eje del Mal”, uno de tantos bushismos ya clásicos. Ubicó a la nación asiática como un enemigo declarado antes de que hubiera realmente hostilidades agudas entre ellos y durante muchos meses siguió con una actitud beligerante, quizás desde 2001 hasta este año, donde se dio un cambio muy interesante. La estupidez dicha por Bush era no sólo un sin sentido sino que era temerario. En el mismo “Eje” pudo haber incluido a China, a Rusia, y toda otra nación que no estuviera de acuerdo con la Guerra Preventiva (otra forma estratégica de política abiertamente beligerante), en otras palabras: toda nación que fuera hostil a Estados Unidos sería parte de ese eje, Total, que Bush se añadió sin ningún sentido realmente práctico un enemigo mas. Un mal movimiento. Durante mucho tiempo se habló de intervenir en Corea del Norte, del apoyo que necesitaba Corea del Sur para combatirlos, de la necesidad de “democratizar” al país (como Afganistán e Irak), y de acabar con el comunismo (como en Vietnam). La posición de los Estados Unidos y sus aliados era de desprecio, prepotentes, decididos a hacerlo sin más aunque no tuvieran un plan o un programa más o menos claro y preciso para lograr dicha intervención y llevarla a buen término. Lo interesante es el cambio reciente de actitud frente a esta Nación asiática después de su prueba nuclear, o del anuncio de una prueba nuclear. Independientemente de la fuerza y alcance que haya tenido, una nación con poder nuclear no es un país mamarracho de eso que les gusta manipular y explotar a los gringos, es un adversario que hay que tratar con cuidado. Por eso digo que se hizo la prueba, o el anuncio, son dos cosas diferentes. Una de las primeras teorías, que suelen ser de las más acertadas en la política internacional, es que no hubo tal prueba, pero el simple anuncio hizo sudar frío a más de uno e incomodó a la comunidad internacional, la pregunta verdaderamente interesante no es por la prueba nuclear en sí misma, sino por los motivos con que la hicieron. Tensaron la situación a tal grado que o bien explotaba todo el problema y se armaba la grande, una guerra así no más, una apuesta alta y quizás a la larga muy cara; o simplemente se dispensarían las cosas después de la crispación y se regresaría a las vías del diálogo, una apuesta igualmente alta, pero que sería beneficiosa a corto, mediano y ojalá a largo plazo. Un movimiento muy inteligente de los Coreanos del Norte. Lo mejor de todo es que lo lograron. La actitud de los Estados Unidos y la comunidad internacional en general ahora es mas conciliadora, ahora sí quieren dialogar y volver a intentar un tratado de No Proliferación Nuclear para Asia, aunque China tenga poder nuclear, y Rusia tenga poder nuclear, es probable que Japón tuviere Programa Nuclear (y son el único país que ahí mas o menos simpatiza con los gringos). Hasta dan ganas de reír y celebrar la osadía norcoreana, es un juego peligroso pero demostraron que lo saben jugar mucho mejor que las naciones “profesionales” en eso. Y nada, eso es parte del maravilloso y muy arriesgado juego de la política, es como cuando éramos niños y jugábamos a “declararle la guerra a nuestro peor enemigo…”, pero nos cuidábamos de declarársela a quien sí pudiera ganarnos o después tomar represalias o ya no dejarnos jugar en paz… eso, hay que jugar en paz. |